Por qué un rotor se desbalancea y qué provoca
Ningún rotor es perfectamente simétrico. Pequeñas diferencias en la distribución de masa —por tolerancias de fabricación, corrosión, acumulación de suciedad, pérdida de una contrapesa, o el propio proceso de reparación y rebobinado— hacen que el centro de masa no coincida exactamente con el eje de giro. A baja velocidad no se nota, pero al girar a régimen esa asimetría se convierte en una fuerza centrífuga que crece con el cuadrado de la velocidad: a más rpm, mucho más fuerza.
Esa fuerza es la que se siente como vibración, y no es inofensiva. El desbalance castiga primero a los rodamientos, que absorben la fuerza cíclica y se desgastan antes de tiempo; fatiga el eje; afloja tornillería y acoplamientos; y transmite vibración a la máquina acoplada y a la cimentación. Un rotor desbalanceado es una fuente permanente de daño que acorta la vida de todo el conjunto. Corregir el desbalance no es un lujo: es lo que hace que la reparación dure.
Estático vs dinámico: por qué los rotores industriales necesitan el dinámico
Hay dos niveles de balanceo. El balanceo estático corrige el desbalance en un solo plano: sirve para rotores cortos tipo disco, como una polea o un ventilador delgado. Pero la mayoría de los rotores de motor son largos respecto a su diámetro, y en ellos el desbalance puede estar repartido a lo largo del rotor de forma que, aunque el centro de masa esté centrado, el rotor 'cabecee' al girar. Ese cabeceo solo se corrige balanceando en dos planos: eso es el balanceo dinámico.
El balanceo dinámico se hace en una máquina balanceadora: se hace girar el rotor, se miden la magnitud y la posición angular del desbalance en cada plano de corrección, y se agrega o se quita peso (soldando contrapesas, retirando material) hasta que la vibración cae por debajo del límite especificado. La norma ISO 21940 define grados de calidad de balanceo según el tipo de máquina, de modo que un rotor de alta velocidad se balancea a una tolerancia más fina que uno lento.
Cuándo se necesita y por qué cierra toda reparación
Un rotor debe balancearse siempre que su distribución de masa pudo cambiar: después de un rebobinado (el devanado nuevo cambia la masa), después de una reparación mecánica del rotor o el eje, tras cambiar contrapesas o barras, o cuando el motor presenta vibración que el análisis atribuye a desbalance. También se balancea de fábrica cualquier rotor nuevo o reconstruido.
Por eso en TEMISA el balanceo dinámico conforme a ISO 21940 es parte del cierre de la reparación: un motor no se entrega hasta que su rotor gira dentro del grado de balanceo que le corresponde, verificado con la prueba en vacío. Entregar un motor rebobinado impecable pero desbalanceado es garantizar que sus rodamientos fallen antes de tiempo. El balanceo es el paso que convierte una buena reparación eléctrica en un motor que de verdad va a durar.
