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Blog técnico

El conocimiento del taller, en abierto

Guías prácticas sobre reparación, rebobinado, pruebas y mantenimiento de motores eléctricos industriales — escritas por quienes abren, diagnostican y reconstruyen motores todos los días.

Fabricación de bobinas en el taller TEMISA — tipos de embobinado de motores eléctricos

Guía técnica

Tipos de embobinado de motores: concéntrico, imbricado, ondulado y preformado (guía técnica)

El embobinado (o bobinado) de un motor es el conjunto de bobinas de cobre que, al circular corriente, generan el campo magnético que hace girar la máquina. Según cómo se disponen y conectan las bobinas hay tres geometrías de devanado —concéntrico, imbricado y ondulado— y, transversal a ellas, un método de fabricación para media tensión: la bobina preformada. El concéntrico domina en motores pequeños monofásicos de baja tensión; el imbricado (lap) es el estándar de los trifásicos de inducción y de las máquinas de media tensión; el ondulado (wave) se usa en inducidos de CD y rotores devanados; y el preformado con aislamiento de mica es obligado en 2.3 a 13.8 kV, donde el esfuerzo dieléctrico —no el calor— es el factor crítico. Elegir y ejecutar bien el tipo de embobinado —bajo la norma EASA AR100— es lo que conserva la eficiencia y la vida útil del motor.

Ingeniero de TEMISA analizando las trazas de una prueba eléctrica para diagnosticar la falla de un motor

Guía técnica

Radiografía de la falla en motores industriales: qué se rompe, por qué y cómo se previene

En los motores eléctricos industriales, la mayoría de las fallas se concentran en tres zonas: los rodamientos, el devanado del estator y el rotor. Los dos estudios de referencia sobre confiabilidad de motores —el del grupo de trabajo de la IEEE Industry Applications Society y el del EPRI— coinciden en que los rodamientos originan cerca del 40–50% de las fallas, el sistema de aislamiento del estator entre el 30–40%, y el rotor alrededor del 5–10%; el resto son causas externas (alimentación, acoplamiento, ambiente). El dato importante para un jefe de mantenimiento es que casi todas estas fallas dan aviso —vibración, calentamiento, caída del aislamiento— semanas o meses antes del paro, y por eso el diagnóstico predictivo es lo que separa una intervención planeada de una parada de producción no programada.

Amarre de bobinas del estator durante el embobinado de un motor, TEMISA

Guía técnica

Cómo se hace un embobinado de motor, paso a paso (el proceso profesional)

El embobinado de un motor eléctrico se hace en una secuencia ordenada de pasos: primero se registra el devanado existente (diagrama de bobina, número de vueltas, calibre, paso y conexión) para reproducir el diseño original; se retira el bobinado dañado con un quemado controlado que no dañe el núcleo; se prueba y se limpia el núcleo magnético; se fabrican las bobinas nuevas a la medida con aislamiento clase F o H; se insertan y se conectan en las ranuras del estator; se impregna con barniz y se cura; y se cierra con pruebas eléctricas antes de entregar. Bien hecho —bajo la norma EASA AR100— este proceso conserva el desempeño y la eficiencia originales del motor. No es un trabajo casero: exige registro de datos, horno de quemado controlado, materiales de aislamiento y banco de pruebas.

Cabezales de bobina en el estator de un motor trifásico durante el embobinado en el taller TEMISA

Guía técnica

Embobinado de motores trifásicos vs monofásicos: en qué se diferencian

La diferencia principal está en el número de devanados y en cómo generan el campo magnético. Un motor monofásico tiene un devanado principal y uno auxiliar de arranque (con capacitor), porque una sola fase no produce por sí sola un campo giratorio; se usa en equipos pequeños de baja potencia. Un motor trifásico tiene tres devanados desfasados 120°, que generan un campo giratorio de forma natural, con más par, mejor eficiencia y sin necesidad de arranque auxiliar; es el estándar de la industria. En el embobinado, el motor trifásico es más laborioso —tres grupos de bobinas, conexión estrella o delta— pero también más noble de reparar. En la práctica industrial de media tensión, casi todo lo que se embobina es trifásico.

Conexión de terminales de cobre en el interior de un estator durante el embobinado en TEMISA

Guía técnica

Materiales del embobinado de motores: cobre, aislamiento y barniz

El embobinado de un motor lleva tres familias de materiales que definen su vida útil: el conductor (alambre de cobre esmaltado en baja tensión o solera de cobre en potencias altas), el sistema de aislamiento (esmalte del conductor, aislamiento de ranura, cinta de mica en media tensión, separadores y amarres, todo de clase térmica F a 155 °C o H a 180 °C), y el material de impregnación (el barniz aislante que se aplica por goteo o al vacío y se cura para fijar y proteger el devanado). Elegir la clase y la calidad correctas no es un detalle de costo: es lo que determina si el motor resiste el calor, la humedad y la vibración durante años o si falla en meses.

Técnico de TEMISA inspeccionando la carcasa y el estator de un motor para diagnosticar una falla

Guía técnica

8 señales de que tu motor eléctrico necesita reparación (antes de que se pare)

Un motor eléctrico casi nunca falla sin avisar. Las señales de alerta más claras son: vibración anormal, calentamiento excesivo, ruido o zumbido nuevo, olor a quemado o barniz recalentado, disparos repetidos de la protección, caída de la resistencia de aislamiento, aumento del consumo de corriente y fugas de grasa o aceite. Cualquiera de estas señales indica que un componente —rodamientos, devanado, núcleo o alimentación— está degradándose. Detectarlas a tiempo permite programar la reparación en una libranza en lugar de sufrir un paro no planificado. La regla práctica: si un motor crítico cambió de comportamiento, conviene diagnosticarlo antes de que el cambio se convierta en falla.

Instrumentación y sensores conectados al estator de un motor durante un diagnóstico predictivo en TEMISA

Guía técnica

Mantenimiento predictivo de motores eléctricos: qué incluye y cada cuánto hacerlo

El mantenimiento predictivo de motores eléctricos es la estrategia de medir la condición del motor mientras opera, para detectar una falla en formación y programar la intervención antes del paro. A diferencia del preventivo (que actúa por calendario) y del correctivo (que actúa tras la falla), el predictivo actúa según lo que dicen los datos. Incluye análisis de vibraciones (ISO 20816), termografía infrarroja, medición de resistencia de aislamiento e índice de polarización (IEEE 43), análisis de corriente y, en media tensión, descargas parciales y factor de disipación. La frecuencia depende de la criticidad del equipo: los motores críticos de proceso continuo se monitorean con más frecuencia que los de respaldo. El objetivo no es hacer más mantenimiento, sino hacerlo justo cuando el motor lo necesita.

Técnico de TEMISA inspeccionando el devanado de un estator para diagnosticar sobrecalentamiento

Guía técnica

¿Por qué se sobrecalienta un motor eléctrico? 7 causas y qué hacer

Un motor eléctrico se sobrecalienta cuando genera más calor del que puede disipar. Las causas más comunes son: sobrecarga (trabaja por encima de su potencia nominal), desbalance de tensión entre fases, mala ventilación o suciedad que tapa la disipación, rodamientos en mal estado que aumentan la fricción, aislamiento degradado, ambiente demasiado caliente y arranques demasiado frecuentes. El sobrecalentamiento no es un problema menor: por cada ~10 °C de sobretemperatura sostenida, la vida del aislamiento se reduce aproximadamente a la mitad. Si un motor calienta más de lo normal, conviene medir corriente, balance de tensión, temperatura y aislamiento para encontrar la causa antes de que el calor destruya el devanado.

Ingenieros de TEMISA probando un motor en el banco para diagnosticar por qué no arranca

Guía técnica

Motor eléctrico no arranca: 6 causas y qué revisar

Un motor eléctrico no arranca por una de seis causas principales: falta de alimentación (falla en la fuente, cables o conexiones), protección disparada (térmica o interruptor que abrió por una causa que sigue presente), falta de una fase o 'single-phasing' (una de las tres fases no llega, muy dañino), sobrecarga o traba mecánica (el eje no puede girar), falla del capacitor de arranque en motores monofásicos, o una falla en el devanado (bobina abierta, en corto o a tierra). Lo primero es verificar con seguridad que llega tensión en las tres fases y que la protección no está disparada; si la alimentación es correcta y el motor sigue sin arrancar o 'zumba' sin girar, el problema suele ser eléctrico interno o mecánico y conviene diagnosticarlo antes de insistir, porque forzar el arranque puede quemar el devanado.

Técnico de TEMISA verificando el rotor de un motor en la balanceadora para diagnosticar ruido y vibración

Guía técnica

Motor eléctrico hace ruido: qué significa cada tipo de ruido

El ruido de un motor eléctrico es una pista directa de qué está fallando, y el tipo de ruido apunta a la causa. Un chirrido o rechinido metálico casi siempre son los rodamientos (lubricación o desgaste). Un zumbido eléctrico fuerte suele indicar desbalance de tensión o falta de una fase. Un roce o raspado puede ser el rotor tocando el estator. Un golpeteo rítmico apunta a algo mecánico suelto o a un acoplamiento. Un silbido agudo suele ser un rodamiento sin lubricación. Un gruñido grave puede ser un problema electromagnético o de barras del rotor. La regla es simple: un ruido nuevo o distinto al habitual es una señal de alerta; conviene identificar su tipo y diagnosticar antes de que el desgaste se convierta en falla.

Medición de descargas parciales en un devanado de media tensión con equipo de diagnóstico en TEMISA

Guía técnica

Descargas parciales en motores de media tensión: qué son y cómo se detectan

Las descargas parciales son pequeñas descargas eléctricas que ocurren dentro del sistema de aislamiento de un motor de media o alta tensión, en cavidades microscópicas, huecos o zonas donde el campo eléctrico se concentra. No cortocircuitan el aislamiento de inmediato, pero lo erosionan poco a poco: cada descarga degrada un poco más la mica y la resina, hasta que, con el tiempo, provocan la falla. Se detectan midiendo los pulsos eléctricos, acústicos o electromagnéticos que generan, en pruebas fuera de línea o con monitoreo en línea, conforme a la norma IEC 60034-27. Su importancia es que revelan un deterioro en progreso mucho antes de que el aislamiento falle, por eso son una prueba clave del mantenimiento predictivo en motores de media tensión. En baja tensión no aplican: el fenómeno es propio de los altos gradientes de campo de la media tensión.

Rotor de un motor en la balanceadora dinámica durante el balanceo en el taller TEMISA

Guía técnica

Balanceo dinámico de rotores: qué es y por qué tu motor lo necesita

El balanceo dinámico es el proceso de corregir la distribución de masa de un rotor para que gire sin generar vibración. Todo rotor tiene pequeñas asimetrías de masa que, al girar a velocidad, se convierten en fuerzas centrífugas que sacuden el motor; el balanceo dinámico mide esas fuerzas en una máquina balanceadora y las corrige agregando o quitando peso en planos específicos del rotor. A diferencia del balanceo estático (que corrige en un solo plano), el dinámico corrige en dos planos y es el que necesitan los rotores industriales. La calidad del balanceo se especifica conforme a la norma ISO 21940 según el tipo de máquina. Un rotor bien balanceado vibra poco, protege los rodamientos y alarga la vida del motor; uno desbalanceado destruye rodamientos, fatiga el eje y termina en falla. Por eso todo rotor que se reparó o rebobinó debe balancearse antes de entregar.

Medición de precisión de un buje de bronce en el torno durante la reparación mecánica de un motor en TEMISA

Guía técnica

Fallas en rodamientos de motores: por qué son la causa #1 y cómo prevenirlas

Los rodamientos son la causa más común de falla en los motores eléctricos: los dos estudios de referencia del sector —el del grupo de trabajo de confiabilidad de motores de la IEEE Industry Applications Society y el del EPRI, ambos de mediados de los ochenta y todavía la base de la literatura— los ubican como origen de cerca del 40 a 50% de las fallas, con variación según el tipo de máquina y el servicio. La razón es que el rodamiento es el único componente en contacto y movimiento constante, y su vida depende de factores que suelen descuidarse: lubricación (exceso o falta de grasa, grasa equivocada o contaminada), contaminación (polvo, agua, partículas), desalineación del acoplamiento, sobrecarga o vibración, y en motores con variador, las corrientes de eje que erosionan las pistas. La buena noticia es que la falla de rodamiento avisa —ruido, calentamiento, vibración— y se previene con prácticas simples: lubricación correcta, alineación, control de contaminación y monitoreo de vibración. Atenderla a tiempo suele ser un cambio de rodamiento; ignorarla termina dañando el eje y el motor.

Cabezales de bobina nuevos en el estator de un motor tras un rebobinado bajo norma EASA AR100 en TEMISA

Guía técnica

Rebobinado bajo norma EASA AR100: por qué un buen rebobinado no baja la eficiencia

Existe el mito de que rebobinar un motor siempre baja su eficiencia. La verdad, respaldada por el estudio conjunto de EASA y AEMT, es que un motor rebobinado correctamente conserva su eficiencia nominal —dentro de la tolerancia de diseño—, y que la pérdida solo ocurre cuando el proceso daña el núcleo magnético. El factor crítico es la temperatura a la que se quema el aislamiento viejo: si el horno sobrecalienta el hierro (por encima de unos 360 °C), aumentan las pérdidas del núcleo de forma permanente y el motor 'rebobinado' consume más para siempre. La norma EASA AR100 es el estándar de buenas prácticas que define cómo rebobinar sin degradar el desempeño: controlar la temperatura de quemado, verificar el núcleo antes de devanar y reproducir fielmente el diseño de bobina. Un rebobinado bajo EASA AR100 protege tu inversión; uno sin control la degrada.

Vista panorámica de la nave del taller electromecánico TEMISA con grúas, tornos y máquinas

Guía técnica

Cómo elegir un taller de reparación de motores: 7 criterios objetivos

Un buen taller de reparación de motores se elige con criterios objetivos, no con promesas. Los siete que importan: capacidad técnica para tu tipo de motor (potencia y tensión), trabajo conforme a la norma EASA AR100, calificación vigente CFE LAPEM para clientes de industria regulada, protocolo de pruebas documentado (IEEE 43, prueba de impulso, balanceo), infraestructura real (horno con control de temperatura, máquina balanceadora, banco de pruebas), independencia multimarca, y respuesta de emergencia. La clave para decidir es la evidencia: un taller serio entrega reportes de prueba antes y después, registros de proceso y calificaciones verificables. Frente a dos cotizaciones parecidas, gana el que puede demostrar cómo trabaja, no el que solo lo afirma; y frente a un motor crítico, el precio más bajo casi nunca es el criterio correcto.

Interior del estator de un motor de media tensión con bobinas preformadas barnizadas en TEMISA

Guía técnica

Motor de media tensión vs baja tensión: diferencias y por qué su reparación es distinta

Un motor de baja tensión opera hasta 1,000 V; uno de media tensión opera por encima de 1 kV y hasta unos 15 kV, con niveles comunes de 2.3, 4.16, 6.6 y 13.8 kV. La diferencia no es solo el voltaje: cambia el modo de falla dominante y, con él, cómo se repara. En baja tensión el enemigo es el calor y la falla la domina la sobrecarga; en media tensión el enemigo es el campo eléctrico, y el aislamiento sufre esfuerzo dieléctrico, descargas parciales y tracking. Por eso un motor de media tensión usa bobinas preformadas con cinta de mica, exige un rebobinado más especializado, y necesita pruebas que en baja tensión no se hacen (factor de disipación, descargas parciales, prueba de impulso a mayor nivel). Reparar un motor de media tensión no es reparar un motor grande de baja tensión: es un trabajo de sistema de aislamiento de alta tensión, y no todos los talleres lo hacen.

Restauración del núcleo laminado del estator de un motor antes de rebobinar en TEMISA

Guía técnica

El núcleo magnético del motor: por qué decide un buen rebobinado

El núcleo magnético es el paquete de laminaciones de acero del estator y el rotor que conduce el campo magnético del motor. Cada laminación está aislada de la siguiente por una capa muy delgada, y ese aislamiento interlaminar es clave: si se degrada, las laminaciones se 'cortocircuitan' entre sí, aumentan las pérdidas por corrientes parásitas, y el motor calienta más y pierde eficiencia de forma permanente. Por eso el estado del núcleo decide si un rebobinado vale la pena: rebobinar sobre un núcleo dañado es dinero perdido, porque por impecable que quede el devanado nuevo, el motor nunca recuperará su eficiencia. Un taller serio prueba el núcleo antes de devanar (con una prueba de núcleo tipo core loss o ELCID) para confirmar que el hierro está sano, y controla la temperatura de quemado del aislamiento viejo para no dañarlo. El núcleo es la base sobre la que se construye toda la reparación.

Cuadrilla de TEMISA diagnosticando un motor de media tensión en el taller

Guía técnica

Reparación de motores de media tensión: guía técnica completa (proceso, rebobinado EASA AR100 y pruebas)

La reparación de motores de media tensión (2.3 kV a 13.8 kV) es un proceso de ingeniería que comprende diagnóstico eléctrico y mecánico, desmontaje controlado, rebobinado del estator con sistema de aislamiento clase F o H, y una batería de pruebas normalizadas antes de la entrega. Un taller competente trabaja bajo EASA AR100 para preservar la eficiencia original del motor y documenta cada etapa con pruebas conforme a IEEE 43, IEEE 522 e IEC 60034. En México, además, conviene verificar que el taller mantenga calificación vigente CFE LAPEM bajo la especificación W6000-20 para motores.

Cabezales de bobina nuevos barnizados en el estator de un motor — factores de costo del rebobinado

Guía técnica

¿Cuánto cuesta rebobinar un motor eléctrico? Factores y cuándo conviene

El costo de rebobinar un motor eléctrico depende de seis factores: la potencia (HP/kW), la tensión (baja, media o alta), el tipo de devanado (concéntrico, imbricado o preformado), la clase de aislamiento (F o H), el estado del núcleo magnético y la disponibilidad de materiales. Como referencia de decisión: rebobinar suele convenir en motores de media tensión y alta potencia — donde el reemplazo cuesta varias veces más y tiene plazos de entrega largos — siempre que el núcleo esté sano. En motores pequeños de línea, a veces el reemplazo es más rápido y barato.

Ingenieros de TEMISA diagnosticando señales de falla de un motor con equipo de pruebas

Guía técnica

Señales de falla en motores de media tensión: guía de diagnóstico por síntoma y la prueba que lo confirma

Las principales señales de falla en motores de media tensión son cinco: vibración creciente, sobrecalentamiento anormal, caída del aislamiento, disparos repetidos de protecciones y ruido mecánico o eléctrico atípico. Cada síntoma apunta a una familia de causas y se confirma con una prueba específica: la vibración con análisis espectral e ISO 20816/21940, el aislamiento con megóhmetro e índice de polarización según IEEE 43, la degradación de aislamiento entre espiras con prueba de impulso (surge) bajo IEEE 522, y los disparos con resistencia óhmica de devanados y análisis de la firma de corriente. Detectar y clasificar el síntoma a tiempo evita que una falla incipiente escale a un devanado quemado.

Medición de resistencia de aislamiento con megóhmetro sobre el rotor de una máquina

Guía técnica

Cómo interpretar la resistencia de aislamiento (megger, IEEE 43): índice de polarización, criterios y corrección por temperatura

Para interpretar la resistencia de aislamiento con megóhmetro, aplique tensión de CD según IEEE 43 (500 V para máquinas <1 kV; 1 000 a 5 000 V para media tensión), lea el valor a 1 minuto y corríjalo a 40 °C antes de comparar contra el mínimo. Un devanado sano supera el mínimo IEEE 43 (100 MΩ en bobina preformada moderna, corregido a 40 °C) y presenta un índice de polarización (PI) mayor o igual a 2.0. Un PI bajo (< 1.5) con IR baja indica humedad o contaminación conductiva; una IR que se sostiene alta pero cae en el tiempo o entre fases sugiere degradación térmica o mecánica del aislamiento. El PI deja de ser diagnóstico cuando la IR corregida rebasa 5 GΩ.

Consola de pruebas eléctricas conectada al estator durante una prueba de impulso

Guía técnica

Surge Test para Cortos entre Espiras: Cómo la Comparación de Impulsos Detecta lo que el Megger no Ve

El surge test (comparación de impulsos) detecta cortos entre espiras aplicando pulsos de alto voltaje y rápido tiempo de subida a dos fases del devanado y comparando sus ondas resonantes en el osciloscopio. Un corto vuelta a vuelta reduce la inductancia de esa bobina, corre su forma de onda hacia la izquierda (mayor frecuencia) y separa las trazas. El megger no lo ve porque mide aislamiento a tierra en corriente directa y baja tensión, no el aislamiento entre conductores adyacentes de la misma fase. La prueba se rige por IEEE 522.

Curado e impregnación de bobinas preformadas en banco del taller TEMISA

Guía técnica

VPI vs impregnación por goteo en motores eléctricos: guía técnica de aislamiento en media tensión

La VPI (impregnación al vacío-presión) sumerge el estator ya embobinado en resina bajo vacío y luego a presión positiva, llenando huecos internos y encapsulando la bobina en un bloque monolítico de baja actividad de descargas parciales; es el método de referencia para media tensión (2.3 kV a 13.8 kV+). La impregnación por goteo o inmersión aplica barniz por gravedad, escurrido o baño sin vacío ni presión, penetra menos y deja microvacíos, por lo que se reserva para baja tensión (≤1 kV) y motores pequeños. La regla práctica del taller: a mayor tensión, más crítico eliminar los huecos que ionizan y erosionan el aislamiento, y ahí la VPI extiende la vida útil de forma medible.

Bobinas encintadas con aislamiento clase F/H y salidas de cobre para motor de media tensión

Guía técnica

Aislamiento clase F vs clase H en motores: 155 °C, 180 °C y cómo especificar cada uno

El aislamiento clase F y clase H son clases térmicas definidas por IEC 60034-1 y NEMA MG-1 según la temperatura máxima que el sistema aislante soporta de forma continua a lo largo de su vida útil: clase F llega a 155 °C y clase H a 180 °C, medidos como temperatura total del punto más caliente del devanado. Los 25 °C de diferencia se traducen en materiales distintos (poliésteres/epóxicos con mica en clase F; poliimidas, poliamida-imida, mica y resinas de silicón o epóxicas de alta Tg en clase H) y en cuánto margen térmico le queda al motor. La regla práctica de campo: cada 8 a 10 °C por encima del límite de la clase reduce a la mitad la vida esperada del aislamiento (regla de Montsinger/Arrhenius), así que la elección no es cosmética: define cuántos años dura el devanado bajo carga real, altitud y temperatura ambiente.

Estator rebobinado con bobinas barnizadas — cuando rebobinar conviene más que reemplazar

Guía técnica

Cuándo rebobinar vs reemplazar un motor eléctrico: marco de decisión técnico-económico

Rebobinar conviene cuando el núcleo magnético está sano, el motor es de mediana o alta potencia (arriba de ~30-40 HP), opera en media o alta tensión, o cuando el plazo de entrega de una unidad nueva no cabe en tu ventana de paro. Reemplazar gana cuando el núcleo está dañado o degradado, el motor es de baja potencia de línea (menor a ~15-20 HP, donde el rebobinado se acerca al costo del motor nuevo), o cuando saltar a una clase de eficiencia superior (IE3/IE4) paga la diferencia vía consumo. La regla que ordena todo lo demás: si el núcleo pierde su calidad magnética, ningún rebobinado la recupera; ahí el reemplazo deja de ser opción y pasa a ser obligación.

Muñón del rotor sobre el rodillo de la balanceadora dinámica, tolerancias ISO 21940

Guía técnica

Balanceo dinámico G2.5: qué significa el grado ISO 21940 y por qué protege tus rodamientos

El balanceo dinámico G2.5 es un grado de calidad de la norma ISO 21940-11 (antes ISO 1940-1) que fija la tolerancia de desbalance residual permitido en un rotor rígido. El número G equivale a la velocidad orbital del centro de masa del rotor a su velocidad de servicio: G2.5 significa que ese centro de masa no debe orbitar a más de 2.5 mm/s. Cuanto más bajo el número G, más fino el balanceo. G2.5 es el grado típico para rotores de motores eléctricos de mediana y alta velocidad, mientras que máquinas más finas exigen G1.0 o G0.4.

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