Las 6 causas de que un motor no arranque
Cuando un motor no arranca, la causa está en una de tres familias: la alimentación eléctrica, el interior del motor, o la carga mecánica. Revisarlas en orden, empezando por lo más simple y seguro, evita diagnósticos equivocados y daños mayores:
- 1. Falta de alimentación: no llega tensión por una falla en la fuente, un fusible fundido, un contactor que no cierra o una conexión floja. Es lo primero a descartar.
- 2. Protección disparada: la térmica o el interruptor abrieron. Rearmar sin encontrar por qué disparó solo repite el problema; disparó por una causa que sigue presente.
- 3. Falta de una fase (single-phasing): una de las tres fases no llega. El motor zumba pero no arranca, o arranca con dificultad y calienta rápido. Es de las condiciones más dañinas.
- 4. Sobrecarga o traba mecánica: el eje no puede girar por una carga excesiva, un rodamiento trabado o un elemento acoplado bloqueado. El motor intenta arrancar y dispara la protección.
- 5. Capacitor de arranque fallado (monofásicos): sin el capacitor, un motor monofásico zumba pero no arranca. Es una causa muy común en equipos pequeños.
- 6. Falla en el devanado: una bobina abierta, en corto o derivada a tierra impide el arranque normal. Requiere medición y, casi siempre, intervención en taller.
Qué revisar con seguridad (y qué no forzar)
Antes de tocar nada, seguridad: un motor que no arranca puede estar energizado. Con el equipo aislado y bloqueado (LOTO), lo que se puede verificar sin riesgo es lo básico eléctrico: que llegue tensión en las tres fases, que la protección no esté disparada, que las conexiones estén firmes y que el eje gire libremente a mano (con el motor desenergizado). Si el eje no gira a mano, el problema es mecánico; si gira libre pero el motor no arranca con alimentación correcta, el problema es eléctrico.
Lo que no conviene hacer es insistir en arrancar un motor que zumba y no gira, o rearmar una y otra vez una protección que dispara: en ambos casos se está forzando corriente sobre un motor que no puede girar, y eso calienta y puede quemar el devanado en minutos. Si con lo básico no arranca, el paso correcto es diagnosticar, no forzar.
Cuándo es trabajo de taller
Si la alimentación es correcta, la protección no dispara sin causa, y el motor sigue sin arrancar, el problema está adentro: devanado, rodamientos o núcleo. Ahí entra el diagnóstico de taller: medición de resistencia de aislamiento y continuidad de las bobinas, prueba de balance entre fases, y revisión mecánica de rodamientos y eje. Esas mediciones dicen si hay una bobina abierta, un corto, una derivación a tierra o una traba mecánica.
En TEMISA diagnosticamos y reparamos motores eléctricos industriales que no arrancan, de media y alta tensión, en sitio o en taller, bajo la norma EASA AR100 y con calificación CFE LAPEM. Un motor que no arranca y se fuerza suele terminar en rebobinado; diagnosticarlo a tiempo suele salir mucho más barato.
