Qué son y por qué ocurren
En un motor de media tensión, el aislamiento del devanado no solo debe soportar calor: debe soportar un campo eléctrico intenso. Cuando dentro de ese aislamiento hay una imperfección —una cavidad de aire, un hueco en la resina, una delaminación de la cinta de mica, o una zona donde el campo se concentra— el aire de esa cavidad se ioniza y se produce una pequeña descarga eléctrica que no llega a cruzar todo el aislamiento. Eso es una descarga parcial: una chispa microscópica y localizada.
El problema es que estas descargas no son inofensivas. Cada una libera energía que erosiona químicamente la mica y la resina alrededor de la cavidad, la va agrandando, y con ello genera más descargas en un círculo que se acelera. Es un mecanismo de envejecimiento lento pero implacable: el aislamiento se degrada desde adentro, sin señales externas evidentes, hasta que un día falla. Por eso las descargas parciales son un indicador tan valioso: avisan del deterioro mientras todavía hay margen.
Cómo se detectan y se miden
Una descarga parcial genera pulsos que se pueden captar de varias formas: un pulso eléctrico de alta frecuencia que viaja por el devanado, una emisión acústica (un ultrasonido) y una emisión electromagnética. La medición de descargas parciales aprovecha estos pulsos para cuantificar la actividad —cuántas descargas, de qué magnitud— y ubicar de dónde vienen.
Hay dos enfoques. La medición fuera de línea se hace con el motor desenergizado, aplicando una tensión controlada y midiendo la actividad de descargas; es precisa y permite caracterizar el aislamiento. El monitoreo en línea se hace con el motor operando, con sensores permanentes, y permite seguir la tendencia en el tiempo real de operación. Ambos se ejecutan conforme a la norma IEC 60034-27, que estandariza cómo medir e interpretar. Como con otras pruebas de aislamiento, el valor está en la tendencia: un aumento sostenido de la actividad de descargas es la alarma.
Cuándo aplican y qué aportan al diagnóstico
Las descargas parciales son un fenómeno de media y alta tensión: por debajo de aproximadamente 1 kV, los gradientes de campo no son suficientes para sostenerlas, así que en motores de baja tensión no son un factor de diagnóstico. En cambio, en motores de media tensión —2.3 kV, 4.16 kV, 6.6 kV, 13.8 kV— son una de las pruebas más reveladoras del estado real del sistema de aislamiento, porque detectan el modo de envejecimiento típico de estos devanados.
En un diagnóstico completo, las descargas parciales se combinan con la resistencia de aislamiento, el índice de polarización, el factor de disipación (tan delta) y la prueba de impulso: cada una ve una parte del problema. En TEMISA integramos la medición de descargas parciales al diagnóstico de motores y generadores de media y alta tensión, en taller y en sitio, para dar una imagen completa del aislamiento y anticipar la intervención. Es la diferencia entre reparar cuando falla y planear antes de que falle.
