Qué mide la resistencia de aislamiento
El aislamiento de un motor tiene un trabajo: mantener la corriente dentro del cobre y lejos del hierro y la carcasa. La resistencia de aislamiento (IR) mide justamente eso: cuánto se opone el sistema de aislamiento al paso de corriente hacia tierra. Se mide con un megóhmetro (o 'megger'), que aplica una tensión continua conocida entre el devanado y tierra y mide la pequeñísima corriente que se fuga; a mayor resistencia, mejor el aislamiento.
Un valor bajo de IR avisa que el aislamiento se está contaminando, humedeciendo o degradando. Como la temperatura afecta mucho la lectura, el valor se corrige a una referencia de 40 °C para poder compararlo en el tiempo. La IR por sí sola da una foto; su verdadero valor está en la tendencia: comparar la lectura de hoy contra el historial del motor.
Qué es el índice de polarización y cómo se interpreta
El índice de polarización (IP) exprime más información de la misma prueba. En lugar de una sola lectura, se mide la resistencia de aislamiento al minuto 1 y al minuto 10, y se calcula su relación: IP = R(10 min) / R(1 min). La idea es simple pero poderosa: en un aislamiento sano y seco, la resistencia sube con el tiempo a medida que las cargas se polarizan, así que R(10min) es bastante mayor que R(1min) y el IP es alto. En un aislamiento húmedo o contaminado, la corriente de fuga domina, la resistencia casi no sube, y el IP se acerca a 1.
La norma IEEE 43 da el criterio de interpretación de referencia:
- IP mayor a 2: aislamiento en buen estado, limpio y seco.
- IP entre 1 y 2: cuestionable, conviene investigar (humedad, contaminación, envejecimiento).
- IP menor a 1: aislamiento en mal estado; el devanado necesita atención.
- Nota: en aislamientos modernos con IR muy alta, la propia IEEE 43 permite matizar el criterio; por eso se interpreta junto con el valor de IR, no de forma aislada.
Por qué estas pruebas son la primera línea del diagnóstico
La gran ventaja de la IR y el IP es que son no destructivas, rápidas y baratas: se hacen en minutos, no dañan el motor y dan una lectura clara del estado del aislamiento, que es el componente más costoso de reparar. Por eso son la primera prueba que se corre al recibir un motor, antes de desarmar, y una de las que más se usan en el mantenimiento predictivo para vigilar la tendencia.
Ahora bien, la IR y el IP dicen que el aislamiento está bien o mal, pero no siempre dónde ni por qué; para eso se complementan con otras pruebas (prueba de impulso, factor de disipación, descargas parciales). En TEMISA ejecutamos el protocolo completo conforme a IEEE 43 y las normas relacionadas, en taller y en sitio, con instrumentos calibrados y reporte con tendencia. Es la diferencia entre un número suelto y un diagnóstico que te dice qué hacer.
